Comunicado e Invitación

Santiago, 0 1 de Junio de 2019

Es momento de la unidad y del trabajo conjunto entre todos aquellos y aquellas que estamos por una educación de calidad para el Instituto Nacional, y que valoramos profundamente el esfuerzo que llevan generaciones de estudiantes y docentes por poner en la mesa y ante los ojos de los adultos las falencias del sistema educacional chileno, y que las au toridades de los últimos gobiernos han dejado morir.

1 . Aportar al fortalecimiento de la educación pública, hoy en día significa estar del lado de una educación gratuita y de calidad para todos y todas, y no de una educación de excelencia para algunos o algunas.

Apoyar la construcción de una educación de calidad significa que
ésta realmente sea laica siendo capaz de valorar la diversidad de creencias y diversidad de sexualidades y que sea digna para sus estudiantes en infraestructura y buen trato, así como inclusiva y no sexista para todas y todos los miembros de la comunidad educativa. Significa en lineamientos establecidos por la Agencia de Calidad de Educación, hacerse cargo de los Indicadores de Desarrollo Social y Personal de los estudiantes, que no son indicadores académicos, pero que son variables que influyen fuertemente en el desempeño escolar, tales como: autoestima académica y motivación escolar, clima de convivencia escolar, participación y formación ciudadana y hábitos de vida saludable. Si estos elementos están desarrollados con fortaleza en un establecimiento educativo, el desempeño académico de los estudiantes es mejor.

Según lo anterior, invitamos a reflexionar sobre las siguientes cuestiones:

  • ¿El Instituto Nacional y su planta directiva está preocupada de estos indicadores?
  • ¿Cuáles son las acciones que se están realizando para promover los valores ciudadanos incluidos en la política nacional de calidad o solamente sigue pensándose desde los buenos resultados académicos de las pruebas estandarizadas como el Simce y la PSU?
  • ¿Hay una relación interestamental propiamente tal en el Liceo?
  • ¿Hay preocupación por la salud mental de los estudiantes?
  • ¿Es el Instituto un Liceo en donde los estudiantes se sientan validados, acogidos, apoyados en sus intereses vocacionales, sociales y ciudadanos?
  • ¿Los directivos, inspectores y docentes han sido capacitados en estos aspectos formativos?,
  • ¿Cuántos profesionales de apoyo a la gestión docente que estén preocupados de los aspectos psicoemocionales de los estudiantes existen en un Liceo que tiene más de 4200 estudiantes?

Estos son los aspectos que debemos investigar para no seguir inmersos en una institucionalidad que no alcanza a ser comunidad y que, por lo tanto, no alcanza los niveles de organización necesarios para conquistar las demandas históricas del movimiento estudiantil .

2 . El petitorio actual de los estudiantes indica algunos temas críticos, que se relacionan con las debilidades indicadas que padece nuestro Liceo:

a) Los Estudiantes piden desde hace años mejoras curriculares en pos de una formación integral: educación sexual, educación cívica, educación mental, plan de fortalecimiento a Orientación: mayor diálogo de orientadores y/o psicólogos con los cursos.

b) Los estudiantes piden a gritos, año tras año, condiciones de convivencia dignas: reformular las funciones de inspectores generales e inspectores de pasillo, estipular criterios para el registro de anotaciones negativas en los libros de clases, fin a debidos procesos por participar en asambleas e instancias de discusión políticas, tipificación de faltas y sanciones para otros estamentos: principalmente apoderados que buscan provocar miedo en el estudiante grabándolos o fotografiándolos.

c) Los estudiantes piden todos los años mejoras en las condiciones básicas de infraestructura: protocolo ante plagas de animales, programas de cuidado ambiental, reparación y adaptación de baños, reparación de cableados eléctricos, reparación de filtraciones de cañerías, agua caliente en calderas, implementación para enfermería, remodelación de salas y salones.

Son los estudiantes quienes levantan estas peticiones que surgen de su vida diaria en el Liceo, son ellos quienes elaboran y dan sentido a estas demandas, sin embargo, para muchos son los estudiantes los violentos, para muchos adultos son los estudiantes los causantes de los males de un sistema educacional que los agrede diariamente.

3 . Apoyamos las demandas del movimiento estudiantil.

La criminalización de la movilización social es una de las ideas que más se repiten desde hace años en la prensa y en las autoridades y propuestas de ley del gobierno: se trata a estudiantes, niños y jóvenes mayoritariamente menores de 18 años, a nuestros hijos, como delincuentes de manera permanente, aplicando toda clase de medidas represivas, antes de desarrollar un debido proceso, afirmando una presunción de culpabilidad en vez de lo que legalmente corresponde: la presunción de inocencia;
estigmatización que se utiliza para deslegitimar las demandas del movimiento estudiantil, que históricamente han sido ignoradas y cooptadas.

Al respecto, creemos que este movimiento (que nace como tal antes del 2006), ha demostrado muchas formas de organizarse y manifestarse. Estamos de acuerdo con ellas mientras sean democráticas y con sentido, votadas por la mayoría de los estudiantes (y en lo correspondiente, por los estamentos) como adecuadas para conquistar sus demandas o para enfrentar uno u otro embate impuesto por el gobierno y grupos en el poder.

Respecto de las formas específicas de manifestación, efectuadas por encapuchados y vistas como necesarias por un grupo de estudiantes dentro de nuestro instituto, les indicamos que NO apoyamos el uso de la violencia, en especial el uso de molotovs, pues:

  • En vez de apoyar el fortalecimiento del movimiento estudiantil, lo desarticula, exponiendo cada vez más al estudiante a la violencia institucional, y al movimiento estudiantil y sus justas demandas a no ser escuchados.
  • Divide a los estamentos debido a la usurpación de tiempos y espacios, por las constantes cancelaciones de jornadas de estudio, de discusión política, organizativa y de objetivos, debido a manifestaciones decididas y planificadas por un pequeño grupo de estudiantes, y por tanto poco democráticas para el resto del mismo estamento y del resto de los integrantes de la comunidad educativa.
  • Pone en riesgo la integridad de cada estudiante que porta, enciende y/o lanza uno de estos artefactos, así como la integridad de cualquier persona de nuestra sociedad.
  • Expone a todos los estudiantes a ser detenidos (organizados o no), involucrando penas carcelarias que podrían poner en riesgo sus proyectos de vida.

En esta línea, invitamos a la visibilización de las diferentes formas de violencia institucional ejercida por adultos contra estudiantes en nuestra comunidad educativa, la cual es ejercida desde diferentes estamentos hacia el estamento estudiantil.

4 . La represión policial, así como el hostigamiento diario y la persecución al interior del Instituto Nacional a los estudiantes en las últimas semanas es indignante.

Por años, la persecución a los estudiantes movilizados ha estado presente en los Liceos, y hoy, con la Ley Aula Segura esta práctica dirigida a desmantelar el movimiento estudiantil se expande validando el hostigamiento cotidiano al interior de los Liceos con mayor prepotencia y severidad, expulsando estudiantes sin respetar el “debido proceso” ni la presunción de inocencia.

La prensa se encarga de estigmatizar a los estudiantes como violentistas, distintas autoridades como el Alcalde de Santiago Felipe Alessandri, la intendenta de la Región Metropolitana Karla Rubilar, la Ministra de Educación Marcela Cubillos, el Primer Ministro Andrés Chadwick y el Presidente Sebastián Piñera los tratan de delincuentes y manzanas podridas y apoderados se encargan de inventar rumores dentro del Liceo pidiendo expulsiones.

Algunos apoderados, inspectores y asistentes de la educación actúan como gendarmes de un poder orquestado que se sostiene en visiones educativas añejas, autoritarias, academicistas, sexistas y excluyentes, que justamente son parte de una cultura aún institucionalizada que no está acorde con las políticas educativas actuales que fortalecen una mirada integral de la labor de la Escuela y el Liceo, y que incorporan contenido al mandato fundador del Instituto Nacional expresado en las palabras de Camilo Henríquez: «El gran fin del Instituto es dar a la Patria ciudadanos que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer y le den honor».

La actual política educativa mandata a los establecimientos educacionales a desarrollar una educación que se haga cargo de promover una buena convivencia, educar en formación ciudadana, desarrollar estrategias inclusivas, avanzar en una educación con perspectiva de género, cuidar integralmente la
seguridad de los miembros de la comunidad educativa y fortalecer el desarrollo profesional docente.

5 . Somos una agrupación de ciudadanos de diferentes estamentos del Instituto
Nacional.


Hemos considerado relevante reunirnos más allá de las diferenciaciones estamentales que la organización de los establecimientos educacionales hoy define. Las dinámicas cotidianas del estudiante las conocemos desde diferentes lugares y cada una de ellas tiene sus propias problemáticas que abordar: roles, expectativas, temores y certezas.
Si vamos a aportar para fortalecer y construir una verdadera comunidad en el Instituto Nacional, comencemos ahora.

Como ciudadanos tomamos el derecho a involucrarnos activamente en las políticas públicas relativas a la Educación, en particular las que impactan en nuestro colegio. Por tanto, y en consideración de lo indicado, buscamos la unión de todos aquellos que quieren ser comunidad:

  • Estamos de acuerdo en fortalecer una organización participativa, crítica y creativa en la comunidad educativa, de carácter democrático, dialogante, que respete los derechos de sus miembros, en particular los de sus estudiantes.
  • Consideramos que el Instituto Nacional debe ser un Liceo de calidad, no solo de buenos resultados estandarizados.
  • Estamos de acuerdo con las demandas que están consensuando los estudiantes del Instituto Nacional, y consideramos que el Equipo Directivo y Sostenedor deben dar pronta respuesta a estas demandas, todas sensatas y necesarias para la vida cotidiana y la formación integral de los estudiantes.
  • Rechazamos las diferentes formas de violencia que hoy se ejercen dentro de la comunidad educativa del Liceo, aquellas que ponen en peligro la integridad física de las personas y aquellas que agreden la integridad emocional de estos mismos.

Invitamos a todos quienes compartan el ideario descrito y que tengan o hayan tenido vinculación con el Instituto Nacional y quieran aportar en este esfuerzo: apoderados y ex-apoderados, profesores y exprofesores, asistentes de la educación, directivos, profesionales no docentes, y estudiantes y exestudiantes mayores de 14 años (quienes por ley tienen el suficiente discernimiento para ser imputados y responsables de sus acciones) a ser parte de esta colectividad.

A toda la comunidad le decimos: ya no están solos, estamos nosotros para comenzar a ser comunidad institutana.

Colectivo Comunidad Institutana
comunidadinstitutana@gmail.com
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