¿Qué es la violencia?

A propósito de los hechos acaecidos hoy 22 de Abril y desde hace mucho tiempo en el Instituto Nacional.

22 de Abril de 2019

Hoy es ese día que parece creado para justificar tratar con violencia a los estudiantes porque estos han sido violentos.

Hoy es uno de esos días en que los estudiantes han expresado su rabia y han protestado contra el autoritarismo de los directores de Liceos y el sostenedor de turno, contra la aplicación arbitraria y fuera del marco legal de medidas de expulsión, hostigamientos institucional, persecución política e incluso allanamientos en los hogares de estudiantes acusados a dedo, y sin pruebas, de la comisión de delitos construidos con el apoyo de la prensa: ¿De verdad esperan que no haya rabia cuando han sido año a año golpeados, gaseados, desnudados, abusados, por el matonaje de las FF.EE., y este matonaje institucionalizado es justificado por una serie de “adultos” que los rodean?.

Existen diferentes expresiones de la violencia que se vive en el sistema educativo chileno desde hace bastante tiempo, pero son los estudiantes los violentos dice el sistema en voz de sus representantes.

Los estudiantes, efectivamente, son violentos cuando lanzan molotovs y se enfrentan a FF.EE.

Las autoridades políticas son violentas con los estudiantes cuando han instalado un sistema educativo de segregación y exclusión.

Los sostenedores son violentos cuando se roban el dinero de educación para las campañas políticas y año a año faltan profesores para cubrir el currículum que por ley están obligados a garantizar. Además de quedar con ello como ladrones, son ineficientes y faltan a sus deberes cuando no cubren ni resuelven situaciones como la presencia de ratones en los Liceos, la entrega de comida vencida a los estudiantes, la construcción de horarios con “ventanas” que se cambian una y otra vez cada principio de año, cuando se apropian del centro de extensión del colegio para fines extra-educacionales.

Los profesores son violentos cuando no bajan de su altar y no explican lo que tienen que explicar, cuando solo “pasan materia” y no se preocupan que todos los estudiantes aprendan, pues esa parte queda para cada que cada uno “se rasque con sus propias uñas”.

Los profesores y apoderados son violentos con los estudiantes cuando romantizan el esfuerzo y el mérito y los llaman “hijos del rigor”, sin importarles los costos asociados a su salud mental, desarrollo emocional y social en el entorno de esa “excelencia”.

Los padres y apoderados agredimos a nuestros hijos cuando somos incapaces de salir de nuestra zona de confort y nos mantenemos en la ignorancia respecto de las condiciones en las cuales estudian, no averiguamos, no preguntamos, no cuestionamos la educación que reciben.

Los apoderados violentos son aquellos que se dedican a sostener páginas de facebook, instagram y otras redes sociales en donde la descalificación y la burla hacia otros apoderados y de los propios estudiantes organizados es el material del que nutren sus publicaciones. A los apoderados violentos les gusta sacar fotos a los estudiantes cuando creen que están cometiendo una falta y enviárselas al poder para que los sancionen.

Los directores violentan a los estudiantes cada vez que no los reconocen como sujetos de derechos y no aplican un debido proceso si existe sospecha fundada de que los estudiantes se hayan visto involucrados en hechos de violencia.

Los equipos directivos, de gestión, y los encargados de convivencia son sumamente violentos cuando ponen todos sus esfuerzos en especificar cada situación posible de ser sancionada como falta por el Manual de Convivencia, y no se esmeran en construir un Plan de Gestión de la Convivencia que promueva prácticas de comunidad, resolución alternativa de conflictos, sanciones formativas, espacios de participación y encuentro para todos los estamentos. Los Manuales de Convivencia reflejan esta violencia institucional hacia los estudiantes cuando el único estamento al que se le especifican las faltas y las sanciones es a ellos y no a los apoderados, a los docentes o a los asistentes y directivos.

Los adultos en su conjunto violentamos y agredimos a un estudiante cuando los tratamos como sujetos de segunda categoría y somos incapaces de escuchar sus molestias y demandas, y repetimos incesantemente que la única solución es la represión y el castigo.

Los padres, en particular, somos represores y violentos cuando en función de nuestras expectativas de vida hacemos que nuestros hijos hagan cosas que no quieren hacer coartándoles que jueguen, que pongan en riesgo su salud mental, o que simplemente deban aislarse del mundo social y no compartir con humanos de otros géneros.

A los estudiantes los violentamos constantemente cuando no los escuchamos, y les faltamos profundamente el respeto cuando no queremos trabajar en conjunto con ellos y queremos imponerles nuestras ideas del bien y el mal, nuestras frustraciones y nuestras proyecciones.

Mientras los estudiantes dicen hoy:

“Es necesario abrir estas convocatorias, pero no compartimos los espacios de violencia como las bombas. Eso va en perjuicio del movimiento y nos meten a todos en el mismo saco. Si bien estas respuestas son sintomáticas de la violencia del sistema educativo y del gobierno, creemos que tenemos que levantar mesas de diálogo y trabajo”, señaló el presidente del centro de estudiantes del Instituto Nacional, Rodrigo Pérez. (La Tercera)

Algunos apoderados dicen:

Si bien hay una desproporción en el uso de la fuerza en el control del orden por parte de FF.EE., como Centro de Padres nos preocupa el que definitivamente la violencia de parte del manifestante se instaló en el Instituto Nacional” (Cepain) …culpando a los estudiantes.

Bueno, nosotros pretendemos ser otro tipo de apoderados, apoderados capaces de empatizar con el día a día de los estudiantes al interior del Instituto Nacional. Creemos que el camino es el compromiso con la convivencia, la comunidad y el abordaje de los conflictos, no su negación, ni la negación de su multiplicidad de factores.

Queremos a estos estudiantes institutanos, y aquí estamos, para avanzar en construir junto a ellos y no dejar que nos arrebaten el centro del alma institutana: ciudadanos críticos y libre pensadores.

Somos de ese tipo de adultos que aprende de los jóvenes de hoy, que trata de escucharlos constantemente, que no justifica si sus actos son errados, pero que comprende claramente de donde vienen sus rabias. Esos que no olvidamos que los jóvenes y niños son ellos, y que a nosotros nos toca el lugar de adultos.

Colectivo Comunidad Institutana
comunidadinstitutana@gmail.com